CRÍTICA: LA INCAPAZ UNA MIRADA A LA VIDA DE CLARA GARCÍA DE ZÚÑIGA CON EXCELENTE INTERPRETACIÓN

Una nueva versión de la historia contada por Carlos María Domínguez sobre Clara García de Zúñiga llegó a la escena montevideana, en el teatro Circular, con la excelente y exquisita interpretación de Dense Daragnés bajo la dirección de Cecilia Baranda.
Crítica: Lic. Myriam Caprile
Cuando el autor escribió esta obra lo hizo para mostrar “el coraje de los locos para decir la verdad” y mostrar la condición de la mujer en el Montevideo de la segunda mitad del siglo XIX, que siguiendo un modelo victoriano se volvió pacata y falsa en su doble moral.
Con la intención de unir fortunas familiares la madre de Clara la comprometió a los 10 años y la casaron cuando sólo tenía 14.
La violencia tras las puertas de la casa, ejercida por los padres y luego por el marido queda en evidencia en las investigaciones realizadas por el autor, lo que llevó a la directora Cecilia Baranda a interesarse por la vida de esta mujer que se atrevió a vivir fuera de los códigos del momento y que terminó con un pleito jurídico y médico, llevando a Clara a terminar sus días encerrada en un altillo de la Quinta Duranas (hoy Museo Blanes).
Aún en este siglo XXI parece que Clara no encontró la paz, porque muchos aseguran que su fantasma transita por los pasillos del Museo.
La actriz Denise Daragnés realiza una excelente interpretación de Clara, se mete en su piel y hace que el espectador se traslade a aquella sociedad del siglo XIX, con su pacatería y crueldad.
Poco a poco el espectador va descubriendo el por qué de la locura de Clara, o la no locura, dejando a la vista el abuso, la violencia, la injusticia y los poderes políticos de aquellos días.
Una historia desgarradora, que subleva desde el sentir femenino, porque en el 1800 ser mujer era lo mismo que ser un florero. Clara fue despojada de su fortuna, de su conciencia y quizás por eso su fantasma se quedó hasta este tiempo (como lo explica en uno de sus libros Néstor Ganduglia).
Gracias a la actriz vemos a la mujer, la tortura a la que fue sometida y al fantasma que busca la paz que no pudo lograr en vida.
La dirección de Cecilia Baranda es clara y precisa sobre los movimientos y desplazamientos en un escenario semi redondo, para que todos tengan una buena visión de lo que acontece.
Buena iluminación, destacando momentos y soledades (sobre todo). El vestuario es acorde con el tiempo en que vivió Clara, pero también da señales de la opresión y el mal trato al que fue sometida esta mujer que se convirtió en loca e incapaz porque no aceptó la reglas de su tiempo. La directora supo convocar a grandes profesionales para los rubros técnicos como Paula Villalba (escenografía y vestuario) y Martín Blanchet (iluminación), destacados en varias oportunidades en los premios Florencio.
Quizás Clara pudo ser bipolar, o fue empujada por sus delirios de libertad a la locura, pero en aquellos tiempos las enfermedades mentales no se diagnosticaban ni se medicaban, simplemente se los internaba como locos.
Una historia muy uruguaya que vale la pena conocer y que una actriz y su directora supieron plasmar en el escenario con excelentes resultados, un placer ver la interpretación de Daragnés, que para muchos será Clara en la memoria sobre esta mujer incapaz.
No se la pierdan, en el Teatro Circular, de viernes a domingo.